 Lisboa es una ciudad llena de luz. Construida a lo largo de los siglos entre siete colinas mirando al rio Tajo. Hoy es una ciudad moderna que continua acogiendo numerosos vestigios y monumentos históricos. Los barrios típicos de la ciudad son un laberinto que le permite regresar al pasado, una maraña urbana de otros tiempos que se mantiene viva. Museos modernos y antiguos, jardines con encanto ideales para descansar y calles apartadas de las grandes vías conforman esta cosmopolita ciudad. La parte moderna de la ciudad, también conocida como ¿ciudad blanca¿ por la luz que irradia los días soleados, presenta una mezcla entre la Lisboa antigua y la moderna sin olvidar su historia. Sus habitantes son conocidos como ¿alfacinhas¿. A pesar del oscuro origen del término ya era utilizado en el siglo XVII. Dos siglos después, según el escritor y polemico Pinheiro Chagas junto con Eça de Queirós, el término parece estar ligado a la práctica de los lisboetas de picar, que durante los días de descanso salían a comer a las zonas limítrofes, sus platos preferidos eran el pescado frito y la ensalada de lechuga. Ya que hablamos de gastronomía, no debemos dejar de mencionar que existen numerosos platos y locales con encanto donde disfrutar y probar nuevos sabores. Lisboa es así, una ciudad que necesita ser descubierta para ser apreciada. Es una ciudad para ser vivida y con ello para sólo disfrutar de sus secretos innumerables. |